viernes, 24 de mayo de 2013

DE LAS 7 PUERTAS DEL BUEN MANAGER A LAS ENDORFINAS PRODUCTIVAS

Todos sabemos que la importancia de un buen management reside en que el espíritu de una organización se crea desde la cabeza, por lo tanto el líder debe ser propulsor de los diferentes tipos de desarrollo tanto de él como de su equipo de trabajo. 

No pretendo dar ninguna lección de Management habiendo tantos maestros y “gurus” sobre este tema, libros, webs inundadas y redes sociales, foros abarrotados de pensamientos e ideas que a veces no nos dan tiempo ni a reflexionar en serio sobre estos temas. Miles de buenas ideas e informaciones al instante llenan las casillas de nuestros mail y nuestros perfiles profesionales. ¿Pero somos capaces de digerirlas?

Solo 7 pequeñas puertas, para abrir, observar, cerrar…y pensar…
Si necesitas pasar o quedarte donde estas, eso solo dependerá de ti. Quién mejor que tu para saberlo.

7 pequeñas puertas como faros de un buen líder que guíe el desarrollo de la organización y el equipo:

1. Unamos el desarrollo al de nuestro equipo de trabajo
Para ayudar a otros a desarrollarse, debemos comenzar por nosotros mismos. Eso significa que debemos experimentar una vida multidimensional con diversos tipos de personas y actividades. Lo que realmente cuenta es que el  manager alcance un grado de madurez como ser humano, más que como por ejemplo un gran financiero. Si dejamos el desarrollo personal de lado, con el tiempo, el gran financiero se volverá una persona aburrida y sin personalidad y no será referente de nadie en la organización.

2. Construyamos integridad en nuestra organización
Para integrar un buen equipo de trabajo se necesita tener talento y ser competitivo. Sin embargo, lo que necesitamos no son habilidades, conocimiento, o incluso talento, sino carácter. Lo que un Manager líder hace puede ser analizado sistemáticamente. Lo que un Manager líder debe ser capaz de hacer puede ser aprendido. Pero hay una característica que el Manager líder debe poner en práctica al cien por ciento y eso es el carácter. Porque es a través del carácter que se ejerce un buen liderazgo, es el carácter que establece un buen ejemplo a seguir. Y estamos hablando de carácter como ejemplaridad y coherencia no como un símbolo de autoridad del 1900.

3. Ponemos atención a lo que sucede fuera de la compañía
A veces estamos demasiado enfocados en lo que sucede dentro de nuestras empresas y nuestro entorno, y eso ocasiona que perdamos oportunidades que se originan en el mundo exterior. Nos miramos a nosotros mismos, nuestros ombligos y pensamos que las soluciones siempre parten de nuestra gran mesa redonda. Dialoguemos con nuestros clientes, proveedores, visitemos competencia, compartamos con ellos experiencias. Conozcamos gente en otros ámbitos. Aprendamos a ser receptivo al aprendizaje. Incluso por qué no, compartamos con nuestra gente momentos de trabajos voluntarios fuera de nuestra empresa, más allá de los programas RSE, y veamos otras formas de trabajo, otras realidades, otras “vidas”. 
 
4. Replantearnos constantemente nuestras actividades
Preguntémonos regularmente si nos involucrarías en cierta línea de negocio si no lo estuviéramos haciendo actualmente. Si la respuesta es negativa deberíamos tomar una decisión al respecto. Esto aplica tanto a nivel organizativo como para actividades individuales. Siempre debemos ser capaces de replantearnos las cosas para obtener la capacidad de superarnos constantemente con nuevos desafíos.

5. Ser conscientes de los recursos con los que contamos
¿De dónde obtiene recursos nuestra empresa y cuáles son nuestros objetivos? Esto quiere decir que debemos tener siempre en mente  nuestros recursos tecnológicos, de quienes son nuestros clientes, cuál es la misión de la empresa, evaluar quienes son nuestros competidores y los sectores en donde podamos ser más competitivo, así como otros segmentos en donde nuestra empresa tenga participación. No tenerlo claro puede acarrearnos diversos problemas.


6. Practiquemos la responsabilidad informativa
Preguntémonos qué información debemos darle siempre a nuestra gente con la que trabajamos, y de quien dependemos. Consideremos en qué forma debe estar esa información y cuál es el momento adecuado para distribuirla. La clave para saberlo es preguntarnos y preguntar a nuestro equipo qué tipo de información necesita cada quien para hacer su trabajo.

7. El manejo del tiempo es un problema para todos.
Aquellos que han tenido verdadero éxito en su trabajo comenzaron utilizando el tiempo de manera eficiente tanto fuera como dentro de su empresa. Ya que el tiempo no espera a nadie. Debemos trabajar y vivir antes de que el tiempo se vaya, porque el tiempo se gasta así como se gasta el dinero. El tiempo no espera a nadie y nunca se recupera. Y el tiempo es de cada uno y debemos respetar los tiempos individuales y los tiempos empresariales. Como buenos manager deberiamos entender que la optimización del tiempo en horas de trabajo es un nivel de competencias que también tenemos que ser capaces de analizar y medir. Y tener también al capacidad de analizar la productividad dentro de la escala de tiempo, donde si un trabajador no descansa, no hace deporte, no ve a su familia, no genera endorfinas, ni se renueva, solo pasa a ser un "tonto útil  que repite todo sin parar hasta que su cuerpo diga basta, y al día siguiente (si lo hay) será la propia empresa la que pierda un porcentaje incalculable de eficiencia, eficacia y creatividad y él una buena porción de felicidad.

Hemos abierto las 7 puertas, os espero en alguno de los caminos que hemos observado juntos.