viernes, 10 de mayo de 2013

DEL "YO PUEDO SOLO" O EL SÍNDROME DEL LLANERO SOLITARIO

"¿Cómo hago para que el Llanero Solitario se acerque al equipo de trabajo y se alinee con ese concepto?". Esta fue una de las preguntas que me realizó días atrás uno de los lectores de este Blog. Por más que admiremos a los triunfadores solitarios, a ese "perfecto" superheroe, la verdad es que nadie ha podido hacer algo de valor solo. La creencia que una persona sola puede hacer algo grande es un mito.
No existen los Rambos reales que derrotan, solos, a un ejército hostil. Incluso el Llanero Solitario no fue, en realidad, un solitario. ¿Adónde iba galopando para enmendar las injusticias si no era con la ayuda de su astuto y lacónico secuaz, el nativo potawatomi llamado Tonto o Toro en América Latina.

Jamás alcanzó nada de relevancia una persona que actúa por sí sola. Incluso Albert Einstein no trabajó en aislamiento. De lo que debía a otros, en cierta ocasión dijo: «Muchas veces en el día me doy cuenta de cuánto mi propia vida externa e interna se
levanta sobre el trabajo de los colegas, tanto vivos como muertos y con cuántas ansias debo esforzarme para retribuir tanto como he recibido».
Por ejemplo, la historia de muchos países está marcada por los logros de dirigentes firmes y personas innovadoras que se arriesgaron. Pero esas personas siempre fueron parte de un equipo de un grupo. En el corazón de toda gran conquista hay un equipo. La cuestión no es si los equipos son importantes, sino si reconocemos que lo son y nos esforzamos por llegar a ser los mejores miembros del equipo. 

Pensemos si hubo un solo hecho de verdadera trascendencia en la historia de la humanidad que haya sido llevado a cabo por un ser humano solo. Siempre encontraremos que involucrado en ese proyecto, ha estado un equipo.

CLAVES:

  • Los equipos hacen participar a más gente, lo cual proporciona más recursos, ideas y energía que cuando se trata de una sola persona.
  • Los equipos elevan el potencial del líder y atenúan sus debilidades. En los individuos, lo fuerte y lo débil están más expuestos.
  • Los equipos proveen múltiples perspectivas sobre cómo satisfacer una necesidad o alcanzar una meta ya que intentan diversas alternativas para cada situación. Los recursos del individuo para hacer frente a un problema rara vez son tan amplios y eficaces como los de un grupo.
  • Los equipos comparten los créditos por las victorias y las responsabilidades por las derrotas. Esto favorece la humildad genuina y la comunidad auténtica. Los individuos ganan las alabanzas y sufren las derrotas solos. Esto favorece el orgullo y a veces permite que se desarrolle un sentimiento de fracaso.
  • Los equipos hacen que los líderes den cuenta de las metas. Las personas que trabajan solas pueden cambiar las metas sin mayor responsabilidad.
  • Los equipos pueden simplemente hacer más que una persona sola.

Si queremos desarrollar todo nuestro potencial o lanzarnos a una tarea aparentemente imposible, necesitaremos transformarnos en miembros de un equipo. Esta puede ser una frase hecha, pero no deja de ser una gran verdad: Los juegos los juegan los individuos, pero los campeones son los equipos.
Incluso en los deportes individuales como el tenis, el sentido del equipo para el profesional que sale a la pista solo es su gran apoyo sino además su gran motivación.


¿Por qué permanecemos solos?
A pesar de todo lo que sabemos sobre el potencial de los equipos, ¿por qué será que hay personas que insisten en hacer las cosas solas? Creo que las razones son varias:

1. El ego
Pocas personas están dispuestas a admitir que no lo pueden hacer todo, pero esa es la realidad de la vida. Los superhombres o las supermujeres no existen. Hacer girar más platos sobre un palo no aumenta el talento sino que aumenta su probabilidad de que se nos caiga alguno. Por eso, la pregunta no es si podemos o no hacer algo, sino cuánto tiempo nos tomará darse cuenta que no puede.
Los equipos de trabajo surgen cuando empezamos a pensar en «nosotros» en lugar de en «mí».

2. Inseguridad
Una de las razones por la que muchos individuos no promueven el trabajo en equipo es porque se sienten amenazados por los demás. Es probable que el estadista florentino del siglo dieciséis, Nicolás Maquiavelo, haya llegado a la misma conclusión, lo que lo llevó a escribir: «El primer método para medir la inteligencia de un gobernante es observar las personas que le rodean».

Yo creo que es la inseguridad, más que un juicio deficiente o la falta de inteligencia, la que hace que los líderes con frecuencia se rodeen de gente débil. Solo los líderes seguros otorgan poder a otros. Esta es la ley de la formación. Por otro lado, por lo general los líderes inseguros no forman equipos. Casi siempre, esto ocurre debido a dos razones: o necesitan mantener el control de todo lo que se ha puesto bajo su cuidado, o tienen miedo de ser reemplazados por alguien más capaz.

En cualquiera de los dos casos, los líderes que no promueven el trabajo en equipo socavan su propio potencial y erosionan los mejores esfuerzos de las personas con las cuales trabajan. 

3. Ingenuidad
Existe un famoso cartel publicitario que dice: «Si tuviera que volverlo a hacer, pediría ayuda». Esa interesante observación representa el sentimiento de este tipo de personas que no establecen equipos. Ingenuamente subestiman lo difícil que es alcanzar grandes logros. Como resultado, tratan de caminar solos.
Algunas personas pueden salir de este grupo cuando descubren que sus sueños son más grandes que sus capacidades y que solos no lograrían nada. Allí es cuando cambian. Usan como fórmula para alcanzar sus metas el establecer equipos. Pero algunos aprenden la verdad cuando es demasiado tarde, y como consecuencia nunca logran sus metas. Esto es un fracaso.

4. Temperamento
Finalmente, algunas personas no son lo suficientemente inquietas y simplemente no piensan en términos de crear y participar en equipos. Cuando enfrentan desafíos, nunca se les ocurre integrar a otros para lograr algo.
Para concluir, sea cual fuere el desafío que se presente, lo primero que deberíamos pensar es a quién podríamos buscar para que haga equipo con nosotros y nos ayude. Y pensar: ¿Por qué andar solo cuando es posible invitar a otros para que vayan conmigo?Entender que si hacemos todo lo que hacemos de manera "solitaria" y nunca hacemos participes a otras personas, estaremos creando grandes barreras a nuestro propio potencial. 

Son los equipos los que hacen cualquier cosa de valor duradero y aun la persona más introvertida en el mundo puede aprender a disfrutar de los beneficios de ser parte de un equipo. 

El verdadero liderazgo madura cuando comprendemos que necesitamos del otro… Alguien nos necesita y nosotros necesitamos a alguien. No somos islas y por mas seguros y convencidos que tengamos nuestro proyecto en nuestra cabeza el valor del compartir los éxitos no tiene comparación alguna y el valor de reinventarse en el fracaso de manera grupal tiene también un sabor a victoria. Como ninguno de nosotros es un todo, independiente y auto suficiente  capaz de todo, dejemos de actuar como si lo fuéramos. 

El management participativo requiere en entre otras cosas de humildad, sabiduría, estrategia, y sobre todo sentido de EQUIPO.