viernes, 7 de junio de 2013

NUESTRA CARRERA PROFESIONAL DEPENDE DE ELLOS

¿Quién está detrás del profesional exitoso? ¿El mundo de la empresa es consciente que existe una “sub empresa” detrás de cada profesional que se llama “familia”?



Cuando hablamos de conciliar la vida profesional y laboral a veces nos limitamos a hablar de horarios estructurados. Ese profesional que viaja, duerme en hoteles y a veces no sabe ni en qué ciudad se encuentra, desayuna solo, saluda a los niños por videochat o por teléfono, o les da las buenas noches por Skype es incapaz de mantener una cierta cordura o entereza personal a lo largo del tiempo si detrás no hay una familia fuerte que lo respalde, lo apoye, y lo aliente a continuar día a día. Pero a veces ese hilo es muy delgado, y los verdaderos líderes, managers de equipos deberían tener la sabiduría de detectar esos momentos, y ser capaces de realizar la buena reflexión, la buena animación, y por qué no, la buena organización para que esa línea no se rompa, y que detrás de esa ruptura "caiga en picado" ese motor que teníamos en nuestro equipo.
 
Claro que no es la misma reflexión, pero si el mismo reconocimiento a ese profesional hombre o mujer, que siendo un excelente trabajador, y que su empresa no atraviesa las mejores circunstancias económicas y tiene que dejarse “la piel” para sacar las cifras, resultados, etc adelante…peligrando seriamente todo su futuro si esas cuentas no acompañan. El stress, la angustia, los nervios, el cansancio mental y físico, se traslada tanto al mismo físico como a nuestros seres queridos que nos esperan tras la puerta. Y el rol del manager, también líder en los momentos de crisis, debería ser capaz de detectar ese momento, y animar con estas circunstancias a que pueda “coger aire” y que esa puerta no se cierre en su cara. Si esto último sucede, el pequeño margen de mejora que esperábamos en ese tipo de situaciones en al empresa acabará de inmediato.


Por otro lado, es cierto que en muchos ambientes, y en especial en nuestro mundo de los negocios, la aspiración de algunas personas para tener éxito, brillar y ser reconocidas se ha convertido en un motor para sus vidas. Ser exitoso responde a una necesidad latente en el ser humano: el anhelo de ser feliz y realizarse plenamente. Sin embargo, llama la atención que muchas personas con éxito no son felices o, por lo menos, eso demuestran, quizá porque han centrado todas sus fuerzas en el único ámbito que consideran necesario para ser exitosos: el trabajo.

Reducir el éxito  al mundo laboral ha hecho que el trabajo se convierta en un fin y el triunfo profesional sea resultado de la buena suerte y del oportunismo. Ahora ya no basta con trabajar, tener talento y conseguir buenos resultados, también hay que exhibirse, hacerse apreciar mejor y hacer funcionar la propia red. Lo que cuenta es la apariencia y la visibilidad, mucho más que el rendimiento y el talento.

El éxito se ha convertido en un tema complejo de definir porque conlleva elementos de índole personal, familiar, profesional, cultural y social. Tiene que ver con la propia historia de vida, la casualidad y hasta con cuestiones genéticas.

Cada persona, con base en sus propias experiencias vitales, conforma su paradigma mental y afectivo del éxito, por ello, su comprensión e integración se hace cada vez más confusa. Buscar el éxito no siempre responde a necesidades humanas trascendentes sino al cumplimiento de estándares y estereotipos impuestos por una sociedad competitiva y mercantilista que privilegia más el tener que el ser, convirtiéndose para algunos en una obsesión por alcanzar lo que sea a toda costa. También está el que busca su crecimiento y/o logro profesional para dar un mejor estándar de vida a su familia.

Cada vez son más frecuentes los profesionales exitosos que trabajan en exceso, logran estándares muy altos de calidad, reciben remuneraciones económicas muy altas, sus evaluaciones de desempeño suelen ser brillantes, sin embargo, se sienten insatisfechos. En el fondo estas personas, sin saberlo, se centran en un solo objetivo que, por más noble que sea, no logra satisfacer todas las necesidades y deseos de una persona.

El tema se hace aun más complejo cuando quien busca y vive el éxito es una mujer, porque tiene que coordinar toda una serie de intereses y roles propios de su género. En muchos países, una mujer que logra ser exitosa, seguramente tuvo que sortear algunas barreras culturales y trabajar bastante su autoestima para vencer los prejuicios de quienes piensan que logró el éxito por algún tipo de artimaña femenina y no por su propio talento y experiencia.

Es común encontrar a hombres y mujeres exitosos/as que en algún momento de su carrera se toparon con un dilema: la elección entre seguir adelante con su trayectoria profesional y sacar adelante su vida personal y familiar.

¿Por qué muchas profesionales se encuentran en esta misma disyuntiva? Quizá es que no sabemos dónde centrar nuestros objetivos y poner toda su fuerza entre el logro y la felicidad o no ayudamos a descubrirlo. Decir que llegamos mas tarde por ir a llevar al niño al colegio, o recogerlo, decir que en nuestra agenda tenemos la graduación de nuestro hijo, o simplemente reconocer que hemos realizado nuestro trabajo del día y podemos irnos a nuestra hora a disfrutar de nuestro deporte, amigos o familia parece un gran insulto en determinadas organizaciones.
 El manager que valora tanto el profesionalismo, como el compromiso, pero también el respeto dentro de la escala de los valores comunes, esto no supone ningún problema, sino una herramienta más de motivación y fidelización. “Dame mas te doy más”, debería ser la clave del éxito. Siempre que esos valores desde ambas partes estén muy claros.


Hoy las empresas se han convertido en fuentes inspiradoras de éxito y deben ser las primeras interesadas en crear las condiciones para conformar modelos de éxito duradero, siendo conscientes que el pilar fundamental son las personas y detrás de cada persona hay vida, hay un soporte vital de concepciones diversas y múltiples realidades. En la medida que seamos capaces como líderes responsables de promover las condiciones necesarias para que las personas estén contentas y satisfechas, las empresas y nosotros en nuestros equipos retendremos el talento y mejoraremos la autentica productividad.