viernes, 7 de febrero de 2014

Los nativos digitales y la nueva empresa

Nuestros wikiamigos nos enseñan que se denomina nativo digital u homo sapiens digital a todas aquellas personas nacidas durante o con posterioridad a las décadas de los años 1980 y 1990, cuando ya existía una tecnología digital bastante desarrollada y al alcance de muchos. Y por otro parte, el término inmigrante digital engloba a todos aquellos nacidos entre los años 1940 y 1980, ya que han sido espectadores y actores generalmente privilegiados del proceso de cambio tecnológico.

Sin dar mayores datos, debo reconocer que estoy en el segundo grupo, y bromas aparte me encuentro orgulloso de poder experimentar, “sufrir”, sorprenderme y continuar aprendiendo de ese proceso.

La tecnología se integra de manera definitiva y natural en las nuevas generaciones, en nuestros queridos “nativos digitales”, convirtiéndose en un elemento clave. La socialización de las TIC, gracias al uso de las aplicaciones móviles en gran medida, es cada vez más sencilla.

Pero no es solo una cuestión tecnológica. La evolución social que se ha producido a causa del uso de la tecnología como un instrumento relacional y de aprendizaje obliga a repensar las habilidades personales y profesionales requeridas para adaptarse a este nuevo ecosistema. Los entornos abiertos, fruto de este nuevo modelo, incentivan la conexión de redes entre nodos al mismo nivel que las propias competencias y los conocimientos personales. La conjunción entre ambos, junto a la capacidad relacional, revierte en credibilidad, creatividad y reputación.


Esta revisión de roles se debe producir en todos los ámbitos, empezando por el primero de ellos: la escuela. Esta prioriza todavía la estandarización, la uniformidad y la parametrización haciendo que los sistemas para aprender resulten microsistemas industriales. Esta idea choca con la propuesta de los trabajadores del conocimiento que, hace ya más de 50 años, lanzó Peter Drucker reclamando una conexión entre escuelas y universidades con el mundo empresarial. Una buena experiencia de aprendizaje escolar será efectiva para la adaptación de la persona en otros ámbitos. También en el profesional.


Por su parte, la empresa, anclada en el pasado, sigue leyendo de forma lineal, textual, de izquierda a derecha, de arriba abajo. Difícilmente, esta lectura será útil a la hora de pensar y explicar un producto o servicio en la sociedad red. Explorar, irrumpir, moldear, cooperar son opciones más interesantes y afines al contexto actual. El mundo laboral demanda al profesional más capacidad de movilidad, flexibilidad y creatividad. Nos encontramos ante un nuevo paradigma, donde la necesidad del profesional para reinventar la propia ocupación es una realidad. Debe encontrar en ello una recompensa emocional. Las empresas necesitan integrar personas autónomas que, próximas a sus ámbitos de desarrollo o interés, sean capaces de formar parte de redes abiertas. Son los knowmads, los nativos digitales, nuestros locos bajitos que vuelan alto en las redes..

Pueden trabajar en cualquier lugar, con cualquier persona y en cualquier momento. El aprendizaje invisible define el espacio entre el conocimiento y la tecnología. Los espacios informales, caóticos, sociales favorecen este tipo de aprendizaje donde la tecnología se convierte en herramienta. El nativo digital ya no está dispuesto a delegar únicamente su formación en una determinada institución, sino que genera su propio entorno. Los instrumentos de que actualmente disponemos, permiten que la persona escoja las fuentes y los recursos que considere más adecuados, más allá de un espacio académico concreto.

Las escuelas pueden ayudar a construir y a aproximarse a otros entornos de aprendizaje personales y/o a comunidades de práctica que se vinculen a su ámbito de interés. Si se logra esta interrelación entre la persona y el ámbito profesional, a través de la escuela, se rompen las barreras y se consigue un marco relacional/práctico más interesante.
Internet permite que, una vez iniciada la construcción de este entorno, se pueda modificar según los propios intereses. Los llamados Personal Learning Network (PLN) son el instrumento para construir las fuentes de conocimiento: blogs, redes sociales, wikis, etc. La flexibilidad es máxima. La línea entre el ámbito de la empresa y el de la educación queda difuminada en la adopción de este modelo. La comunidad educativa y de investigación, relacionada con un determinado tema, puede interactuar con comunidades de práctica de empresas.

Este escenario nos obliga a una profunda transformación de los entornos laborales. Se requieren espacios adaptables, donde la virtualidad y la movilidad son esenciales para generar ecosistemas versátiles para la innovación. Este modelo se ha popularizado con el término coworking.


Las empresas del siglo XXI deben mostrar una actitud más abierta, revisar y flexibilizar con agilidad su organización, priorizando, por ejemplo, redes horizontales ante estructuras jerárquicas, si quieren integrar el talento de la generación de los nativos digitales y aspirar a conseguir que sus capacidades se desarrollen de la manera más óptima.

Los nativos digitales llegaron para quedarse y dejarnos boquiabiertos.