viernes, 7 de julio de 2017

Transformación colaborativa multigeneracional (Trabajo del Siglo XXI)

Todos, de una u otra manera, estamos inmersos en debates muy enriquecedores sobre la transformación que se está llevando a cabo en nuestra sociedad, a mayor o menor escala según el ámbito y las circunstancias. Y todos somos grandes privilegiados por vivir en primera persona uno de los mayores cambios de la historia universal.


Así como este cambio se cuela en el día a día de las personas, también irrumpe directamente y sin pedir permiso en las organizaciones. Tanto en la relación cliente como en relación con sus colaboradores y replanteando su estrategia para competir de manera diferente en un mercado constantemente cambiante.


También provoca una profunda reflexión y replanteamiento de su comunicación, su imagen de marca, su estilo de liderazgo, de management, de perfiles, de desarrollo, de organización interna, etc. Por si esto fuera poco, la inminente generación a corto, medio y largo plazo de nuevos puestos de trabajo que hoy no existen. Y en paralelo la mutación o destrucción de otros puestos que hasta hoy tenían su relevancia, pero que la obsolescencia llama a su puerta.

Tenemos que tomar decisiones inminentes ante un escenario que no dominamos y desconocemos sus alcances reales . La automatización, los algoritmos personalizados de recomendación, el Big Data, el crecimiento de la robótica y otros elementos combinados, como puede ser la inteligencia artificial nos dan la bienvenida y sin preguntar ya están en plena acción.


Mientras el Foro de Davos estima que se eliminarán 7 millones de empleos en todo el mundo hasta 2020, la Unión Europea prevé que se generen 900.000 nuevos puestos de trabajo en economía digital en el mismo período. ¿Cuál de esas previsiones es correcta? Probablemente las dos lo sean.


Evidentemente hay y habrá una transición entre la vieja economía y la nueva en el mercado laboral. Tenemos que ser capaces de anticiparnos, cada uno desde su ámbito, para que la inclusión del talento multigeneracional sea uno de los grandes pilares y cambios en el nuevo ecosistema.


Estos últimos años hemos hecho perfectas descripciones acerca de quiénes eran y cómo actuaban cada una de las generaciones: la Baby Boomer, Generación MTV, Generación silenciosa, Generación X, Generación Y, Generación Z, etc. Nos conocemos, mejor o peor, y sabemos que todos existimos. Y ahora es el momento de la acción, del cambio, donde todos y cada uno debemos tener un rol importante, aportando desde nuestro punto de vista y experiencia.


Porque si la masa población mundial activa, o potencialmente activa, envejece a ritmos vertiginosos (según estudios de organismos internacionales) y dentro del proceso de innovación y transformación se crearán y destruirán esos puestos de trabajo que hablábamos ¿no será el momento de considerar a los mayores de 50 años una pieza clave en el nuevo modelo sociolaboral comercial?


Y por supuesto que debemos seguir invirtiendo en la formación universitaria, en facilitar la buena integración del nuevo talento multidisciplinar en la toma de decisiones reales de las empresas y en continuar reduciendo la brecha entre el mercado laboral y el educativo. Asimismo, en seguir apoyando los buenos planes para la natalidad, en pasar del discurso bonito a la realidad en conciliación laboral y familiar, y facilitar nuevas aportaciones de calidad al fondo de reserva jubilatorio. Todo ello sin olvidar que la balanza, en muy poco tiempo, estará del lado de las personas que hasta ayer pensábamos que estaban entrando en su último ciclo laboral. Y esta mayoritaria masa poblacional no sólo tendrá rol y perfil de trabajador, sino que serán los principales clientes a los que el mercado tendrá que seducir.


Esto tiene que ser una carta ganadora, tiene que ser una buena noticia dentro de las alarmantes cifras que tenemos sobre la mesa. Un gran colectivo que en sus próximos 15 años de vida profesional, aproximadamente, podrán aportarnos su experiencia, su visión y a la vez tendrán la gran oportunidad de aprender y reinventarse. Profesionales capaces de asumir sin temores la incertidumbre y la disrupción de los viejos modelos de negocio.



¿Quién dijo que esa generación solamente busca que el tiempo pase? Quince años para una vida profesional es mucho. Y si a eso le sumamos que sus grandes responsabilidades familiares ya están medianamente cumplidas, todo es un beneficio compartido.


Porque la transformación también llegó a su puerta y son muchos los que están muy ocupados en su reinvención, en evitar la zona de confort y gestionar su carrera de forma activa. Saben que no son nativos digitales, que están muy por detrás en el aprendizaje instintivo, y que deben invertir mucho tiempo y esfuerzo en el conocimiento y desarrollo de habilidades que les permitan adaptarse a nuevos desafíos, nuevos puestos y nuevas responsabilidades. Esto implica humildad, paciencia, escucha, romper patrones y hábitos adquiridos, etc. Y también saben que se habla un nuevo idioma, donde la patrones comunicacionales y relacionales en este escenario multigeneracional son fundamentales en la convivencia y en la generación de espacios comunes de trabajo y colaboración para llegar a buenos y nuevos resultados.


Y en esta transformación, fundamentalmente de las personas, hay muchas cosas que tenemos que cambiar. Sobre todo en nuestra manera de hacer las cosas porque estamos reorganizando el futuro inmediato, algo que desconocemos pero donde a la vez tenemos una enorme responsabilidad.


No podemos asumir los nuevos retos con libros y fórmulas de un pasado exitoso. Estoy seguro que Lennon y McCartney, en un “mágico y misterioso” reencuentro en algún lugar de Liverpool, jamás utilizarían sus triunfantes secretos inspiracionales de los sesenta y setenta para subir hoy al podio de la Lista Billboard.


Esta transformación colaborativa multigeneracional sólo puede y debe ser un éxito, pero debemos ser capaces de romper paradigmas, prejuicios e intentar entre todos tener visión y perspectiva de futuro.

¡Anticipémonos ya mismo! Seamos líderes audaces construyendo modelos creíbles, medibles, exitosos, adaptados e integradores. Y, basándonos en los valores, intentar aprovechar al máximo el actual desnivel de la balanza generacional para construir la mejor herencia que podamos dejarle a nuestros hijos y nietos.

DIEGO LARREA BUCCHI 
Twitter: @larreadiego