viernes, 31 de mayo de 2013

¿GRUPO O EQUIPO? EL ESPEJO NO MIENTE

Un elemento esencial antes de concentrar la atención en incrementar la efectividad de nuestros equipos, es examinar que aporta a este cada uno de sus miembros.
Lecturas innumerables tenemos en nuestro correo por la mañana con publicaciones de foros, noticias, etc, relacionadas con el trabajo en equipo, liderazgo de equipos, otros también usan términos como Team Coaching para llevar a miembros de un grupo a trabajos de interrelación, cohesión y por qué no decirlo, diversión con aprendizaje, pero aunque podemos coincidir con algunas escuelas y psicólogos en lo que respecta a las necesidades básicas de los individuos, creo necesario abordar algunas que son fundamentales a mi entender.
Estas son tres grandes necesidades de los miembros de un equipo:
  1. El sentido de pertenencia. 
  2. El sentido de valor. 
  3. El sentido de competencia.
Para algunos el trabajo en equipo se remonta a los juegos con los compañeros del barrio, del colegio o del club. No importa donde, el sólo rito de alinearse por equipos para ser parte de un juego es una experiencia casi universal. Un equipo lo integra un grupo de individuos que tienen algo en común; un anhelo innato de pertenecer a algo. En algunos claramente este sentimiento es más profundo que en otros, pero está presente en todos.

Alguna vez vi un vídeo de un conferenciante americano que popularizó una máxima: “¿Cómo podemos describir la vida en su punto óptimo?”, pregunta al público, y continua diciendo: “Nada que perder, nada que demostrar, nada que ocultar”. En realidad, es eso lo que nos brinda la sensación de que valemos algo. El querer asumir riesgos suele caracterizar a una persona con autoestima alta, el que corre riesgos suele pensar así: “Me siento seguro de lo que soy y de quien soy, por tanto no necesito demostrárselo a nadie, soy quien soy”. El problema es que mucha veces en búsqueda de este sentido de valoración, se pierde la identidad y se vulnera gravemente la confianza en sí mismo con etiquetas que la sociedad y la actividad misma obliga a cubrir. 

¿Cuántas veces ha escuchado usted lo siguiente?: “Mi nombre es .......... y soy ingeniero (o cualquier profesión), y además soy el gerente de área de esta compañía”, confundiendo el sentido de identidad con la actividad temporal o profesión, muchas veces basando la autoestima, en la imagen que otros tengan de él. Una persona, miembro de un equipo que conoce su identidad, reconoce sus fortalezas y debilidades, sabe que es valioso y que tiene algo que aportar y recibir del equipo.

La tercera gran necesidad, es la de sentirse competente. Queremos sentir que estamos 
haciendo una contribución al equipo. Podemos jugar a preguntarnos “¿Qué me hace ser único y competente para este equipo?". Si no nos hemos formulado esta pregunta, en un futuro cercano hagamoslo, será valioso no sólo para nosotros sino para nuestro equipo. Hay programas y profesionales que nos pueden ayudar a nosotros y al equipo a encontrar esas competencias que nos harán más conscientes y responsables de nuestro rol en este gran rompecabezas llamada Equipo


Muchas personas para comenzar un proceso de valor en un equipo deben romper una barrera, y es la “Inseguridad Personal”. Claramente esta barrera personal, limita al equipo. Aún si no tiene que ver con la tarea o proyecto específico, puede afectar el normal funcionamiento del equipo. La falta de confianza en sí mismo, la ansiedad, las actitudes defensivas y el temor son todos síntomas de que hay inseguridad personal.

Si bien hay muchas razones y quizás argumentos positivos para justificar un ambiente competitivo, también hay riesgos a considerar. Uno de los mayores peligros de la competencia es la falsa percepción de que estamos compitiendo contra los propios miembros de nuestro equipo. 

Es vital recordar que en un equipo “TODOS DEBEN GANAR”. Si estamos compitiendo con cualquier otro propósito, se pierde la efectividad del equipo.

Pero esto no es todo, otra barrera que debe enfrentar el equipo, es la falta de comunicación efectiva. El saber escuchar, preguntar y hablar a tiempo, es una de las virtudes del ser humano que se ha perdido poco a poco en el “agitado mundo laboral”, y que curiosamente también ha afectado a uno de los equipos fundamentales en el desarrollo humano,llamado “Familia”. 

Mucho podemos hablar de la comunicación, pero y si nos miramos al espejo diciendo ¿Cómo es tu comunicación con el equipo?, ¿Qué ha mejorado?, ¿Qué les ha alejado?, ¿Qué hace que no nos comprendamos?, ¿Qué hace que no nos entendamos?, ¿Cómo podemos mejorar nuestra comunicación?, ¿Qué estamos dispuestos a dar por ella?, ¿Qué tan importante es para nosotros?, ¿Qué no hemos hecho por mejorar la comunicación? Siempre dentro de nuestro marco de transparencia con nosotros mismo, y no siendo los dueños de la verdad absoluta, claro está.


Otra barrera importante a considerar es el miedo al cambio. La mayoría no se adapta bien a los cambios en general, si bien hay un costado de necesidad de equilibrio, armonía y estabilidad que no debe confundirse con conformismo esos cambios suelen desestabilizar. Claramente estaremos mejor parados si aceptamos el cambio como algo positivo y necesario. Los procesos del cambio, son variados y los trataremos quizás en otro artículo, pero quiero mencionar algunas cosas que limitan el cambio: El miedo a lo desconocido, el temor a comprometernos, el miedo a que nos desaprueben, el miedo al éxito. Y preguntarnos algo más: ¿Que ha obstaculizado el cambio?, 

Pero, ¿Cuáles son los rasgos generales de los equipos eficaces?, algunos de ellos son:
  • Respeto
  • Sacrificio
  • Creatividad
  • Unidad
  • Colaboración
  • Resiliencia
  • Deseos de superación
  • Intercambio de aprendizajes
Finalmente, todos somos parte de un equipo y debemos dar y recibir en él. Alimentamos la eficiencia del mismo y nos retroalimentamos con los aprendizajes. Entendemos que hay 
una diferencia muy grande entre “grupo y equipo”, nuestro objetivo es que los grupos de trabajo, se transformen en equipos de colaboración, con objetivos claros, medibles y sustentables.

Cómo líder que eres, ¿Qué prefieres en tu organización?: ¿Grupos o Equipos?, está en ti comenzar a generar los cambios.