viernes, 28 de junio de 2013

¿CO-CONSTRUIMOS O DIRIGIMOS? (Las tecnologías al servicio del management)

Asistimos como protagonistas principales a una revolución de métodos de trabajo a través de Internet y de los móviles  Decir que el trabajo colaborativo funciona no es nada nuevo, las Comunidades estilo Wikipedia, la actividad en torno a las Redes Sociales son muy buenos ejemplos de cómo las personas pueden organizarse con herramientas sencillas pero muy inteligentemente concebidas. A través de estos nuevos medios, en línea también con las Comunidades dentro del entorno de Red Social Corporativa y el Omnicanal se ha abierto y se seguirá abriendo otra era en las relaciones laborales y profesionales dentro de la empresa ¿pero somos conscientes realmente de la importancia que tiene?

El viejo esquema gerencial dentro de las empresas hacía vivir una cultura corporativa que instaba e insta en muchos casos a competir entre sus miembros. Muchas veces esa competencia es feroz: promociones, bonus, influencia y poder, términos muy cercanos a la filosofía existen en muchas empresas y en varios países del mundo. Prácticas que pueden llegar a ser contrapuestas en el objetivo de crear un clima de trabajo colaborativo. Y que como siempre comentamos, repercute directamente en la relación con nuestro cliente.

¿Cómo introducir el trabajo colaborativo en las empresas?

La colaboración entre las personas es una decisión discrecional. Digo esto porque en primer lugar la gente tiene que querer compartir ideas y trabajar juntos. Puede ser incentivada, pero no se puede imponer. Al respecto, es necesario cambiar muchas de nuestras ideas relacionadas con nuestras formas de organización y prácticas de liderazgo. Esto requiere de un proyecto que anime a un cambio cultural interno, generando un nuevo habito de trabajo, conscientes del beneficio que a medio y largo plazo nos puede aportar, y sobre todo en sintonía con las nuevas tendencias de experiencia cliente. Y todos, y fundamentalmente nuestro Comité de Dirección tienen que llevar la bandera de este cambio.

Y entonces, ¿tiene nuestra organización los procesos y prácticas, las habilidades de liderazgo y las relaciones entre los miembros que necesitamos? ¿Tiene la capacidad para motivar y alcanzar el objetivo de que colaboren entre ellos?

En los últimos años, se han identificado algunas características de las organizaciones que tienen éxito en su objetivo de promover la colaboración. Estos son los 10 factores que están altamente relacionados con el éxito en la colaboración o “co-construcción”:
1. Sentido del compromiso entre los miembros de la organización
2. Relaciones basadas en la confianza
3. Prevalencia de un conjunto de oportunidades
4. El desarrollo y prácticas de promoción para suscitar la colaboración.
5. Una filosofía en la organización de apoyo a la "comunidad de los adultos" para colaborar en su proceso de aprendizaje.
6. Líderes con dos cualidades: capacidad de relación y gestión de las capacidades
7. Modelos con roles ejecutivos para la colaboración
8. Comportamiento y procesos productivos eficientes
9. Una buena definición de las funciones y responsabilidades individuales
10. Importante, las tareas y funciones estimulantes.

Estos diez factores permiten a una organización o empresa incentivar esquemas de colaboración basados en la capacidad y voluntad de compartir información, ideas y puntos de vista de manera productiva.

La capacidad para colaborar puede ser una poderosa ventaja competitiva para una empresa, pero hacerlo con éxito requiere el contexto organizacional correcto.

Y ese contexto comienza por animar esa participación y el rol que en este caso juega el manager es de un acompañamiento y tiene como objetivo ayudar a través de la intervención “pedagógica” a que el trabajador siga su propio proceso de aprendizaje en este nuevo terreno: hacer emerger inquietudes y necesidades, escuchar, construir sobre lo que ya aporta, guiarle, orientarle, aconsejarle y hacerle ver los beneficios.

Este canal colaborativo nunca debe ser una relación entre “experto generador de información y contenido” vs “asesorados o receptores” de información/ejecutores en la que uno sabe y los otros escuchan, leen o simplemente obedecen. Deben relacionarse dentro de un marco de Comunidades de diálogo bidireccional, en las que se busca la co-construcción de estrategias, ideas, proyectos, buenas prácticas, pudiendo obtener los siguientes beneficios:
  • Reforzar la proximidad y la sencillez de comunicación entre todos/as
  • Permitir a todos/as los usuarios/as potenciar su creatividad y contribución por muy pequeña que sea a la Comunidad a la cual /cuales pertenece y a la Empresa en general haciendo realidad la participación tan deseada.
  • Rapidez y fluidez de la información.
  • Acelerar y facilitar la posibilidad de compartir las Buenas Prácticas de una manera real.
  • Estar informado en todo momento. 
Colaboramos, interactuamos, aprendemos, nos conectamos, nos comunicamos, somos parte de una Comunidad donde nuestra necesidad o interés es compartido por muchos otros.

Y como siempre remarcamos, no importan la herramienta que utilicemos en este proceso, que versión o programa o que terminal móvil o tablet sumemos al proyecto, pero sí que importa el que garanticemos la verdadera cultura del compartir.

Un
comunicación auténtica de base simétrica: una interacción en la cual todos juntos construyen un contexto común donde se une lo nuevo con lo que ya se conoce, y donde el pilar fundamental es el intercambio de conocimientos en beneficio de todos y principalmente de nuestro CLIENTE final.