viernes, 20 de junio de 2014

Del manager transformador a la felicidad en el trabajo

Uno de las palabras más vapuleadas en este último siglo es: FELICIDAD. A pesar de ello vivimos tiempos “históricos”, y somos privilegiados al caminar por estos días el planeta tierra enfrentándonos como protagonistas a los grandes cambios. Lo que antes funcionaba, ahora ya no.  Y en el ámbito empresarial la necesidad de cambiar o morir en el intento ya no se cuestiona, y esto trae aparejado nuevas formas de trabajo, nuevos negocios, nuevas competencias, y finalmente, un nuevo modelo de management.

El cambio más significativo está en el concepto de liderazgo (que hemos comentado en LIDERES 2.0 (ahora o nunca), provocado por el surgimiento de un nuevo capitalismo sin capital. A los factores clásicos de producción se agregó el conocimiento, que creó nuevas empresas y una nueva sociedad: la “Sociedad del Conocimiento”. La innovación, la información y el conocimiento pasaron a ser tan importantes – o más importantes – que el capital financiero.

En esta nueva sociedad, el “Trabajador del Conocimiento” es, finalmente dueño de los medios de producción y del producto de su trabajo. El trabajador del conocimiento determina sus horarios y controla su producción, cuida de su autodesarrollo, establece prioridades y no precisa estar subordinado a alguien que controle sus horarios y su trabajo.

Todo esto es radicalmente nuevo y cambia completamente la forma de organizar y liderar personas. Ya no conseguimos imponer la antigua forma de gestión por presencia, números, métricas, valores y plazos, a través de estructuras jerárquicas, predefinidas y sectorizadas. 

Esta dificultad conduce a una inadecuación de los sistemas clásicos de liderazgo, evaluación, recompensa y remuneración, requiriendo una nueva organización de las personas y, por lo tanto, nuevos líderes y nuevos profesionales.

La nueva estructura organizacional necesita incorporar flexibilidad y especialización. La organización más adecuada es la de una orquesta sinfónica, en la que el líder se convierte en un maestro que lidera especialistas. Un líder que define y transmite su visión, establece objetivos, moviliza e incentiva, sin mandar ni imponer nada.

El desafío del nuevo liderazgo transformador es influenciar y movilizar a las personas, para que desarrollen la motivación para hacer lo que se “debe” hacer. El desafío del nuevo líder es ayudar a crear lo nuevo y movilizar a las personas para implementar estos cambios. Las personas flexibles, adaptables, seguras y optimistas superarán a las más rígidas, temerosas y pesimistas, difíciles de cambiar.

El  “Liderazgo Transformador” es el que dice presente y toma la palabra y muestra que para obtener resultados extraordinarios, los líderes deben aprender a crear un ambiente de trabajo extremadamente positivo. Deben aprovechar los puntos fuertes de cada uno, en vez de concentrarse simplemente en los puntos de desarrollo. Los líderes deben aprender a elogiar y promover emociones positivas como comprensión, compasión, optimismo, gratitud y el perdón. Tienen que desarrollar e incentivar las relaciones de apoyo mutuo en todos los niveles y brindar a los liderados un profundo sentido de significado y propósito del trabajo.

Ejercer un liderazgo transformador significa cultivar un clima positivo, desarrollar relaciones, mantener la comunicación y, por último, crear, en cada uno de los liderados, una percepción de sentido y significado positivos de su trabajo.

Las investigaciones comprueban que la existencia de un clima favorable,  donde prevalecen las emociones positivas, conduce a la optimización de la actuación de los individuos y de los grupos y al alcance de desempeños superiores a lo normal. Los líderes influencian el clima organizacional por la forma en la que inducen, desarrollan y demuestran emociones positivas.

Inducir y fomentar estas emociones (alegría, confianza, amor, apreciación, etc.) y reducir emociones negativas (miedo, rabia, ansiedad, etc.) provoca un aumento significativo de la capacidad cognitiva, de la retención de informaciones, de la creatividad y de la productividad de los empleados, que se sienten más seguros y aumentan su desempeño y productividad.

La búsqueda del sentido de la vida es una necesidad humana universal y la relación entre este sentido y el significado del trabajo es un factor fundamental. Las personas que consideran que su trabajo es sólo un empleo, buscan beneficios financieros y materiales y tienen un desempeño normal. Por otro lado, los individuos que hacen lo que les gusta y su trabajo es su vocación, buscan recompensas más allá de los beneficios personales o financieros y tienen un desempeño superior al normal.

Cabe al líder ayudar a cada uno de los liderados a encontrar su vocación y desarrollar un sentido y significado transformador de su trabajo. El comportamiento del líder es contagioso y tiene un efecto exponencialmente multiplicador en el grupo y en la organización.

Para conseguir implementar los nuevos conceptos del Liderazgo Transformador el manager debe ir más allá del cambio de comportamientos y actitudes. Se deben desarrollar nuevas creencias y valores. Se debe tener el coraje de creer que se puede ir más allá de lo normal, confiar en la capacidad y en la buena voluntad de las personas, en las posibilidades del virtuosismo y de la excelencia superior al límite, y por ende que el término “FELICIDAD EN EL TRABAJO” no es una mera frase de moda, sino la frase que debe guiar sus acciones diarias.

DIEGO LARREA
Twitter: 
@larreadiego